Literatura

Todo puede ser la tempestad

Prólogo

Hay en Alan González una constante relación entre las emociones (el interior del individuo) y la ciudad (mundo externo). El primero consiste en esa incesable observación sobre el amor, la rabia, la angustia (a través de la memoria quizá); el segundo indaga si algo en la noche material podría ofrecer un esbozo de respuesta.   

Elbert Coes

Marcho con ellos hacia la noche, hacia los extramuros

Por Alan González Salazar
Relato

Con qué alegría me abandoné al sueño en la adolescencia. Vivía enamorado, solo. Podía aventurarme entonces, todo era aire y luz. ¡Qué otra cosa necesita un muchacho sino el cielo pleno y sin nubes para perderse en la ciudad! Este era mi destino, rodar como los astros. ¡Ahora mismo quisiera ir en fuga! Pero a cada paso mis pies suman la gran marcha acompasada de los transeúntes. ¡Obediencia y silencio! Marcho con ellos hacia la noche, hacia los extramuros. ¡Estuve tan solo en aquellos años! Recuerdo pasar veloz, sonriente a pesar del sufrimiento, con tantos deseos… Esta es la misma multitud y son los mismos sueños de antes, no varía el tiempo y todos han estado aquí siempre; la misma ambición ciega, es de nuevo el amor y el odio, uniendo y separando el corazón del pecho.

Con profunda melancolía veo cómo la noche dilata las pupilas, cómo parpadean ahora las luces de los semáforos y los autos en el agua. Es esta oscuridad la verdadera sensación del abismo, todo puede ser la lluvia, la tempestad.

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Alan González Salazar (Pereira, 1987…) Ha publicado los siguientes libros: Anónimos (2012, Premio Nacional de Novela Ciudad Pereira, La Carreta Editores), Noche en tu silencio (Poesía, 2017) y Máquina triste (Narrativa, Jirafa Enana Editores, Pereira 2018).

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