Reportaje

Reunionitis, racismo y otros fantamas de cuarentena

Actualmente nos encontramos en una coyuntura como en muchas circunstancias que delimitan precariedad política. Para el caso de este evento en Pereira, llega el CoVid19 y con la emergencia sanitaria el decreto 441.

06/08/2020
Por Diego Valencia Gómez
Reportaje

Por las calles de la ciudad de Pereira habita un fantasma, uno al que le confieren el derecho de determinar quién merece una conmemoración y quién no. Un fantasma que se ha transformado a lo largo de su existencia en un símbolo de división y escasos recursos.

De esto pueden dar fe los cientos de colectivos que además de juveniles, vienen promoviendo una asidua agenda cultural y de participación ciudadana. Por mencionar algunos: Revista digital de arte y comunicación alternativa La Astilla en el ojo, espacio para la disertación y escenario de exposición Nido de Cóndores, Sala estrecha (promoción del teatro), Luz de luna editores (editorial), La Cola de rata (Medio de comunicación alternativo e independiente), al igual que el portal La Cebra que habla y ni hablar de los colectivos que además de lo cultural, reivindican un valor identitario, como el caso de Impacto juvenil, que es biblioteca comunitaria y proyecto de incidencia social en el barrio Tokio de Pereira o el colectivo Quilombo, que aunque reside en Pereira ha generado espacios de discusión frente al tema del racismo en la localidad y su trabajo de base lo focaliza en el B. Saturno (Frailes), Dosquebradas.

Con lo anterior podríamos decir que existe una escena cultural, cuyos méritos no pertenecen a las instituciones públicas por mucho que algunos de ellos concerten y participen en los flacos recursos que otorgan las convocatorias a través de la administración. Sí, hay que decirlo, tales recursos son excasos, “bicocas” que lo único que atraen es deudas y uñas ensangrentadas.

Sin embargo, lo que nos llama la atención en este escrito se enmarca en otra labia que ha implicado a través del tiempo un esfuerzo cuádruple. Y confirmamos que es cuádruple porque sentimos que la relación de la estructura social, política y cultural con la gente negra que ha trabajado (por la cultura) es muy diferente a lo que seguramente estamos acostumbrados a leer, ver y escuchar.

Por supuesto, sabemos que ese fantasma no es el Covid19, es un fantasma evidentemente racista, manifiesto en casos contundentes más que el mismísimo virus en los últimos meses, en las últimas décadas y en los últimos siglos.

Basta hablar de los múltiples asesinatos, de los desalojos, abusos de autoridad y demás circunstancias en Colombia y el mundo que ejemplifican dichos actos y no por menos racista, que una administración municipal como lo es la de Alcaldía de Pereira liderada actualmente por Carlos Alberto Maya López no direccione los recursos establecidos bajo la conclusión llegada entre organizaciones negras de la ciudad y dicha administración.

En primera instancia, revisemos rápida pero detalladamente el acuerdo pactado sobre la política pública en el año 2009 durante el gobierno del exalcalde Israel Alberto Londoño Londoño para adentrarnos en lo que queremos abordar.

El artículo primero ratifica la concertación de… “acciones afirmativas, para la definición de los programas, proyectos y acciones dirigidas a identificar, incrementar, focalizar el acceso y la inclusión de esta población de manera efectiva y eficaz en los planes de desarrollo de la ciudad”

Veamos. No es la primera vez que las mencionadas acciones afirmativas dejan de ser ejecutadas.

Empecemos por la conmemoración del día de la afrocolombianidad, dispuesta para el día 21 de Mayo en el marco del mes de la herencia africana.

Durante muchos años organizaciones como la Asociación de Mujeres Afrorisaraldenses Kayna, la Fundación Escuela de Formación Palenque de Egoyá, el Vicepresidente del movimiento Nacional Cimarrón, Iván Vergara y entre otros han denunciado la falta de atención por parte de las administraciones de turno hacia las ayudas económicas que deberían estar sujetas a las políticas del plan de desarrollo territorial que estas construyen. Además de su obligatoriedad desde una política pública afropereirana convenida desde el año 2009.

Actualmente nos encontramos en una coyuntura como en muchas circunstancias que delimitan precariedad política. Para el caso de este evento en Pereira, llega el CoVid19 y con la emergencia sanitaria el decreto 441

Que los artículos 10 y 11 de Ley 1176 de 2007 específica la “nulidad” para celebrar contratos puesto que los recursos del Sistema General de Participación (SGP, contribuirán al saneamiento básico de los recursos públicos.

Sin embargo, la cuestión principal con estos recursos es que la política pública vuelve a jugar un papel importante y que significativamente ratifica y contradice el mecanismo mediante el cual se establece el decreto y por lo que el municipio debe intervenir inmediatamente. Para exponerlo de otra manera, el acuerdo sobre la política pública del 2009 dice “Garantizar el estímulo y capacitación a esta población para su participación activa en la toma de decisiones” (Artículo 3). De entrada, las organizaciones afro de la ciudad chocaron con una decisión administrativa emergente frente al uso de los recursos.

En la reunión del día 08 de Mayo en horas de la mañana con el equipo administrativo encargado de los “asuntos étnicos” se mencionó un valor total de 30’000.000.000 millones de pesos destinados para la conmemoración de la afrocolombianidad.

Después, se afirmó que debido a lo establecido por el decreto 441 y en acuerdo con las organizaciones en una reunión que se desarrolló el día 16 de

Mayo en horas de la noche, se concluyó que 25’000.000 millones de pesos se traducirían en ayudas para la comunidad y 5’000.000 millones como apoyo a los artistas que conmemorarían la tradición en el marco del mes de la herencia africana.

Pese a lo convenido entre las partes y tras una reunión el día 19 de Mayo, justo a dos días de la conmemoración, la administración convoca a una reunión en la que se tocó el siguiente aspecto:

A partir de una caracterización realizada para la “plena ejecución” de la política pública, existen en Pereira 56.000 familias que necesitan ayuda humanitaria y por dictámenes oficiales, sólo se les brindarán aportes a 200 familias negras con 200 mercados y quienes se encargarán de su entrega será la Dirección de Gestión de Riesgo DIGER (Reunión del 19 de mayo del 2020/2:00 p.m).

Por otro lado, algunas organizaciones sociales mencionaron que muchas de las ayudas y aportes a la comunidad vulnerable en algunas partes de la comuna Villa-Santana no llegaban a población identificada por estas como de mayor riesgo. En la misma reunión el representante de la mesa afro aseveraba que: “sí se han entregado ayudas en la comuna Villa-Santana y yo he estado ahí, hemos entregado pollos para su preparación… No se sabe (continúa) como será el manejo sobre la entrega de los apoyos cuando le corresponde a la DIGER”.

Así, no sólo se ha perdido un gran porcentaje de recursos si en perspectiva 25’000.000 millones de pesos equivalen a 200 mercados para la comunidad, también tambalea la confianza sobre la entidad. Evidentemente, el manejo de los recursos es irregular.

Como si no fuera suficiente, en esa misma reunión la politóloga del equipo administrativo mencionó que existían recursos de la administración pasada, es decir, de la Alcaldía liderada por Juan Pablo Gallo Maya que no fueron “inyectados” en el año fiscal de su administración para la conmemoración. Las preguntas que surgieron de inmediato fueron claras:

¿Qué va a pasar con el dinero destinado para la conmemoración este año?

¿El dinero de las comunidades negras si se está ejecutando bajo enfoque diferencial? O ¿todo se está metiendo en una misma bolsa?

¿No se supone que esta alcaldía es heredera de “más cambio” además de que su partido político sigue siendo el mismo y el empalme debería estar listo?

¿En dónde queda la garantía, el reconocimiento, la protección, la aplicación y el desarrollo de los derechos integrales de la gente negra en Pereira según el acuerdo de política pública?

¿En dónde está la gestión de los recursos económicos que le corresponden a esta población según la política pública?

Finalmente, la reunionitis convocada por la administración nunca fue algo más allá del típico modelo burócrata y burlón, la piedra de tropiezo que no es pertinente con las necesidades inmediatas y, encima, está el fantasma racista en las calles de Pereira.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *