Reseña

Hilos imperfectos a la luz del bovarismo

04/19/2020
Por Elbert Coes

Posiblemente el propósito de Hilos imperfectos sea exponer la falacia del amor contractual


Título: Hilos imperfectos
Autora: Pilar Avella
Editorial: Klepsidra Editores
Año de publicación: 2019
Fotografía: John Jairo Carvajal.


Ninguna corriente artística queda relegada al pasado en tanto los fenómenos que le permitieron germinar se mantengan vigentes. Con el paso del tiempo aparecen nuevas formas de expresión, sin duda, pero las precursoras continuarán entregando premisas desde el pasado. El realismo en la literatura, llevado a su nivel de excelencia por Gustave Flaubert, ha sido materia de estudio a lo largo de los dos últimos siglos, como continúa siendo ruta de creación para artistas y escritores.

Es justamente acá donde me atrevo a encasillar Hilos imperfectos de Pilar Avella, no tanto por academicismo como por una obligatoria necesidad de orden, y en beneficio de facilitarme el análisis y su respectiva comprensión lectora.

De entrada, el atractivo del título sugiere la trama de una novela sencilla, cercana, muy cercana a la condición humana, retrato de hombres y mujeres del presente que intentan, en efecto, hilvanar sus destinos. La primera oración, sentencia premonitoria de aquello que nos espera, presenta una clave de alcance religioso:

Gustave Flaubert, autor de obras como «Salambó» y «La educación sentimental».

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«Este domingo se vislumbra el principio del fin». No es una sentencia específica, sino que se proyecta en sentido multi-dimensional; es un proverbio y es también una sacralización del tiempo (que ignoramos transcurre en varias direcciones), cuyo punto de partida es el domingo, primer día de la semana en nuestro calendario y séptimo día en el catolicismo, cuando Dios decide descansar de su acto creativo.

El reposo en la primera línea de esta novela no precisa la adoración a un dios, sino a la fatiga del alma, que constantemente busca libertad. El domingo, «principio del fin», encierra un vaticinio; es una elipsis mediante la cual Pilar Avella esboza todos los episodios de su relato, obligándose luego a describirlos uno a uno, de pasado a futuro.

Un pasado marcado por la tragedia, tan explorada en el folclore tradicional —la carencia de bienes en los virtuosos y el abuso despótico de los ricos— como en la literatura universal. Ilustrado en el Hamlet de Shakespeare, el Jane Eyre de Charlotte Bronte y por supuesto en el Madame Bovary de Flaubert. Es Emma quien más tiene en común con Silvia.

Portada de «Hilos imperfectos», Klepsidra Editores

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Sin embargo, Silvia tendrá una ventaja: está marcada por los conflictos de los sujetos y personajes paridos por la tragedia colombiana, la violencia y el hambre, factores engañosamente imperativos para la reinvención del ser, pero que a su vez lo obligan a la búsqueda y hallazgo de recursos en beneficio de la propia subsistencia.

Posiblemente el propósito de Hilos imperfectos sea exponer la falacia del amor contractual, puesto que dibuja un personaje masculino en principio enamorado y después patriarcal, hasta donde sabemos, en teoría, dos aspectos irreconciliables (por mucho que alguno se esmere en sostener la ilusión de la violencia como complemento del amor). Silvia, extensión de Emma Bovary, es la alternativa cuántica del destino que le esperaba al personaje de Flaubert —Emma sin suicidio como Raskolnikov sin crimen.

Pilar Avella da cuenta de lo inevitable, precisando en los conflictos inherentes e invencibles de la relación marido y mujer. No estamos simplemente ante una novela, si no también ante la crónica universal de hombres, mujeres y niños, de familias enteras, crónica en la que todos somos partícipes, sea como testigos o como protagonistas.

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De modo que obliga al planteamiento de determinadas cuestiones. ¿Es correcto aceptar la contingencia real frente a la subjetividad de un ideal superior? ¿Qué virtud hay en dedicarse al otro por pura abnegación? ¿Acaso la auto-flagelación no entorpece la propia moral? Tal vez la autora nos esté mostrando, a la luz del bovarismo, que como civilización nos falta andamiaje para conciliar lo material y lo idílico. Que las convenciones en correspondencia con las estructuras sociales son solo rastras del sufrimiento humano, máxime cuando involucran las emociones y, además, como en el caso de Emma Bovary, la salud física y mental.

Si a esta altura el lector se pregunta por qué debería leer Hilos imperfectos, diré que nos despierta del sopor ilusorio al que estamos predispuestos por dichas convenciones. Porque evidencia que los sueños y la realidad van en direcciones distintas, pero no por ello son irreconciliables. Al contrario, la imperfección de estos hilos con que Silvia teje su realidad abre la puerta a la esperanza, a la posibilidad de liberarse —como el suicido lo hizo para Emma Bovary—. Puesto que valor y antivalor son elementos ontológicos, inherentes al ser humano, por eso se sueña y se actúa en contravía a la realización de dichos sueños, por eso se es víctima y victimario a la vez.

Pero un solo personaje es insuficiente para representar esta premisa impresionista y artificiosa, pues la realidad manifiesta tales aspectos en las relaciones íntimas, arquetipos comunes que sin embargo son inagotables en la literatura como en la vida, donde acudimos al testimonio de «el horror, el cinismo y la crueldad juntos».

El universo que nos muestra esta novela es un retrato de nuestra realidad, como el otro es espejo de lo que llevamos en el interior, de modo que aprehendernos este supuesto es un buen paso para empezar a sanar las heridas más hondas, aquellas producidas por las convenciones idearias y doctrinales.

2 thoughts on “Hilos imperfectos a la luz del bovarismo

  1. Para mi excelente novela un poco triste pero nada mas cercano a la realidad de muchos hogares donde el machismo y la falta de respeto y amor propio maltratan a lis mas inocentes y marcan sus vidas

  2. Para mi novela que mueve nuestra entrañas pues de alguna manera la época en q esta se desarrolla. Era época de machismo y sumisión total. A todos los lectores les toca de alguna manera. Entender cómo a muchas mujeres les toca tomar decisiones muy dolorosas , de mala conciencia para seguir adelante, tomando decisiones en piloto automático solo para sobrevivir. Una enseñanza de salir adelante cuantas veces sea necesario a pesar de las adversidades. Me encanto recomendadisismo !!!

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