Literatura,Poesía

Cuervo

Por: Sebastián Ardila Agudelo

Un cuervo observa al mundo y para él sólo hay poesía. Un cuervo grazna en prosa y nadie escucha una melodía, vuelan sus alas y vuelan sus pensamientos pero más vuela él con su prosa y escarmientos

La mujer enferma

El cuervo la miraba mentalmente intranquilo en arremolinados pensamientos, pues su intelecto solo le permitía limitarse a pensar en su impaciente cuidado. Su memoria le recordaba que sus afiladas garras destrozaban aquellas cosas delicadas que tocaba; ella más delicada aún en su enfermedad y en su sensible caos emocional solo alimentaba la imaginación del cuervo, enajenaba su razón por miedo a hacerle daño. Cuervo obstinado que limó sus garras de antaño y se cortó sus plumas, dejó atrás su pasado olvidando cual trago de nepente. Todo por aquella criatura que sobresalía entre millones, ahora el cuervo sólo volaba en su mente y estrenando dedos se permitía escribir estas palabras. Esperando que su transformación le permitiera sentir en vez de observar, actuar y no solo pensar, estrellarse contra el mundo que solía evitar desde los aires. Sus cortas plumas lo hicieron más humilde, ahora sus ojos no sólo veían, sino que expresaban. Ahora era un precursor acérrimo de sus convicciones más aferradas, seguidor innato de sus ideales, los únicos muros con los que se estrellaba eran las limitaciones ajenas que lo hacían aprender que no toda enfermedad recibe la misma cura. En su obstinación no había encontrado aún la cura para la mujer enferma.

Dirección contraria

Un cuervo dio un paso y el ave emprendió el vuelo, ilumina los días el ave del mismo color del fuego, voló al sol sabiendo que se iba a quemar. Ojos vendados vuelan sin mirar, ignorando sin razón aparente que su figura desaparecería, víctima de la falta de contraste con el sol perecería. Oh ave, que pierde color cuando se acerca a su lado; lejos con su amarillo los más vivos girasoles se opacan, se ve mejor con el cielo azulado, plumas de luz feliz que en el mar destacan, la oscuridad de los corazones de algunos la aprisionan en celdas mentales, su color es canto, a oídos sordos sus canciones ilegales, brillo de encanto: el tiempo es su enemigo ¿Qué más tiempo desearía? La luz no se ve y el canto no suena cuando el ave a cuervos vuela en dirección contraria.

Cuervo obstinado

Pulcritud obsesionada,
Más que el viento tallando rocas, demostraba,
La perfección el cuervo intentaba,
Por montañas de anhelos e ideas, volaba,
Consciente y humilde de su tamaño al mundo,
Su arraigado corazón de amor profundo,
Perdido en el mundo, meditabundo,
Absorto, inmerso y pensativo,
Del amor sin verso y tentativo,
Con futuros adversos, confundido,
Imaginando, el corazón sufriendo en vano,
Entonando canciones su mente de espartano,
Mente de acero, corazón de artesano,
Tremenda batalla, eterno altercado,
Corazón y mente estallan, con fundamento demostrado, y en la divisoria raya parado el cuervo obstinado.

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