Soltar

Durante esta semana presentaremos este especial de escritura joven. Día a día se estarán publicando textos de jóvenes de la ciudad que les darán a probar un poco de sus letras.

diambulos
Últimas entradas de diambulos (ver todo)

Tengo una inquietud
¿Mi cara sería diferente si mi nombre fuese Valeria? Tal vez cambiaría un poco mi personalidad, mi forma de vestir y hasta mi forma de hablar. Por ejemplo los días de la semana los asocio con imágenes y todas son parecidas pero diferentes. Tengo un nombre común, un apellido que lleva una Z al final y dos R que suenan bien al pronunciarlas. La H de mi segundo apellido es muda, y la E grita en la mayoría de las bocas que lo pronuncian.

10/23/2020
Por: Valentina Rodríguez Henao
Poesía

Podemos

El cielo no tiene que estar cerca para tocarlo.
Yo lo he tocado, las yemas de mis dedos lo han sentido
Es suave, es blanco, y le encanta mi nariz,
Me abraza con deseo,
Me suelto en el instante porque brota el miedo,
Caigo en la nostalgia,
Pues he sido cobarde.
Me frotó entre sus ojos,
Me inauguró el alma con su risa,
Destiñó mi vida,
El cielo me marcó, trato de hacerme suya
Pero no pudo,
Le faltó algo,
Le quité algo,
Me llenó de dudas,
Pero yo hice lo mismo.

Esperamos.

Un regocijo de emociones

Un búho que ulula.
Una pantalla de frente en este cuarto lleno de realidades adversas.
El teléfono en mi mano trastornado por mis movimientos ligeros.
Mi cara blasfemando palabras, miradas, gestos.
El terreno que habito enmudeciendo el silencio; ese caprichoso que suena en punzadas retumbando la calma de mi oído.
Este cansado cuerpo que pide más, porque el agotamiento no lo percibe.
La rayada camisa que me rodea pidiendo a gritos que me deshaga de alguno de sus molestos botones.
El rojo vivo y clamoroso de estos labios.
Su pureza intacta.
Su saliva caliente, la misma que se escurre entre las pieles y hace de su sabor un elixir mortal.
Combatiente, exhaustiva, extravagante, ligera, cautelosa, enardecida, lasciva.
 

La figura transeúnte en el espejo húmedo, la bulla ocasionada por el agitamiento de mi respiración.
Advertida está mi calma, pues me toma por sorpresa la disparatada idea de que un ser extraño quiere huir,
¿De quién? No lo sabemos.
Nos encontramos a la espera de ese Don Quijote, que pueda agitar el viento y devore este molino de emociones, o de ese Juan Salvador Gaviota, que nos inspire a volar y a nunca llorar por unas alas rotas.
No sonaré petulante, quiero ser complaciente, pero a ti no te daré nada de lo que pides pues estoy pobre, mis sentimientos tomaron de nuevo el camino a la oscura y temerosa gloria.
Ya no estoy… ¡Ya no está ese lobo estepario que un día quiso ser libre! pero fue lamentable, su pensamiento unánime se adhirió a está VIDA: cansada y temerosa, ansiosa y pretenciosa, cruel y mezquina.
Agradecida te estoy, pues tus imperfecciones me hacen perfecta,
aquí te tengo
mi flácido y retorcido cerebro, para cuando vengas me lleves, pero no lo lleves a él.
Ponme ante ti, te lo pido… déjame estar en ese espacio en donde una vez hubo un pensamiento razonable.

Vea,

yo sé que no soy lo que usted espera, lo que usted pudo idealizar de mi. No la culpo,
Me culpo,
Mire, tengo miedo, mi novicia es el reflejo de lo que soy, y de lo que he sido.
Escúcheme, me duele el alma, la vida, el tiempo, ¡Mi tiempo!
Entiéndame, no tengo límites, mi tristeza no los tiene y mi alegría se desborda con el pasar de los años,
Siéntame, palpe mi piel ya cicatrizada, esas son las marcas de los pocos caminos que he podido recorrer,
¿Percibe ese olor?
Sí, claro que lo percibe, por eso me mira así,
Con lástima, con ingenuidad, con furia.

Y cómo se nos va todo

Y cómo nos derrumbamos
Y cómo sentimos que ya no estamos,
Y cómo duele,
Y cómo nos alejamos,
Y cómo sobrevivimos,
Y cómo luchamos
Y cómo comprendemos
Y cómo entendemos
Y cómo seguir
O cómo parar
Y cómo dejarlo pasar
Y cómo sostenerlo
Cómo pensar, cómo imaginar
Cómo vivir
Cómo caminar
Cómo cambiar
Cómo dejar de ser
¿Cómo ser?
Y cómo nos derrumbamos
Y cómo sentimos que ya no estamos,
Y cómo duele,
Y cómo nos alejamos,
Y cómo sobrevivimos,
Y cómo luchamos
Y cómo comprendemos
Y cómo entendemos
Y cómo seguir
O cómo parar
Y cómo dejarlo pasar
Y cómo sostenerlo
Cómo pensar, cómo imaginar
Cómo vivir
Cómo caminar
Cómo cambiar
Cómo dejar de ser
¿Cómo ser?

Soltar

Soltar la vida, dejarnos caer y vernos en el aire, tranquilos, despreocupados.
Pensar que, al dejarnos, al huir de nosotros y de esta realidad enferma podremos encontrar algo, algo
que nos llene.
Uno se aferra, encuentra la forma de apegarse, y de apagarse. Al apegarnos nos encontramos con el otro, esa otredad que se esconde porque la imagen surreal de la misma alma lo amenaza.
No quiero hacerme entender, piérdase en estás letras, deje que su imaginación vuele. Déjela caer, ella volverá.

  Esperando el traqueteo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Archivos