Mi sombra

Durante esta semana presentaremos este especial de escritura joven. Día a día se estarán publicando textos de jóvenes de la ciudad que les darán a probar un poco de sus letras.

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No puedo decir qué soy, porque en la ultima biografía que escribí dije que yo era la tercer puerta en un pasillo y justo hoy me fui a otra casa. Digamos, por ahora, que todavía odio el fucsia en las paredes y que me creo fuego aunque el viento sople fuerte.

10/24/2020
Por: Laura Restrepo
Jovencitos rebeldes

I

Debería escribir sobre mi abuela, pero mis recuerdos son vagos. Ahí, en ese instante, no pude saber muchas cosas, de seguro sólo sabía que ella me amaba y yo la amaba a ella, aunque aún no pronunciara la palabra “amor” o tuviera idea alguna de qué era eso. Ahora que sé un poco mas y puedo describir un pedazo de lo que es para mi el amor, ella ya no está para poder yo sentir que ella me ama y yo la amo a ella.

Me quedan sus fotos, sus porcelanas, su repisa y alguna que otra vez puedo sentir sus caricias suaves en mi cabello mientras todo está oscuro, no hay ruido y mi cabeza está apoyada en la almohada. Yo no recuerdo su voz pero recuerdo sus palabras, no recuerdo su cordura pero me quedan recuerdos de su locura; no recuerdo sus besos pero aún guardo dónde estaban las monedas para comprar helados. No recuerdo su olor pero recuerdo sus manos. No recuerdo a sus ojos pero me quedé con sus sueños. Ella me ama y yo la amo a ella.

II

Hace tres días, cuando desperté, inmediatamente sentí como si me hubiera perdido de vivir mi vida durante unos años, me di cuenta de que solo me quedaban vagos recuerdos y que los textos de hace uno o dos años no eran míos. Tengo cuerpo extraño, mirada extraña, sentires extraños, dolores intensos por dentro como donde siempre he dicho que creo que tengo el alma escondida.

Me siento manoseada por unas manos que no son mías, unas manos que son ajenas a mi sentir; a mi olfato no le agradan mis olores a persona intrusa, mis ojos ya cansados espetan que no tenían ninguna fuerza para mirar hacia otra parte.

III

Todos le temen a ella menos yo
Yo,
le susurro al oído
le muerdo los pezones
le retuerzo el clítoris
le beso los labios
le halo los vellos púbicos
yo le robo el alma
yo a la muerte no le temo,
yo la hago mía y ella me hace suya

IV

Tenía planeado huir de mi casa, tenía planeado refugiarme con otros perdidos que quisieran habitar el frío de la nada con los demás perdidos.
Perder
__perderse
____perdidos
______encontrarnos
________tocarnos
__________olernos
____so-ñar-nos.
Las calles están tan solitarias y las estrellas no vienen a visitarme al balcón, ya saben, por eso de que hay que tomar distancia (como si no fuera suficientes los años que hay de aquí a allá donde se esconden mis sueños). Yo, prefiero tomar té, aullarle a la luna y llorar con el pájaro que tengo escondido en el pecho.

V: SOY

Soy la niña que no les ponía nombre a sus muñecas
Soy la niña que tenía miedo del agua por su fuerza
Soy la niña que temía de su magia porque no quería ser quemada
Soy la niña que en las noches nunca pudo soñar con mariposas amarillas
Soy la niña que huía del silencio, pero el ruido le aturdía
Soy la niña a quién la vida no quería
Soy la niña que no proyectaba sombra porque se escapó al mundo de Nunca Jamás
Soy la niña que se perdió en el olvido
Soy la niña que nunca fue niña.

  Todo pasado fue peor o la infancia de Juan Rulfo

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