La maternidad se construye en todo momento: La mejor aventura

Entrevistamos a la autora e ilustradora del libro infantil «La mejor aventura», Ana María Peláez y Juliana Posada, invitadas de la Feria del libro del Eje Cafetero, Paisaje, Café y Libro.

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ENTREVISTA A ANA MARÍA PELÁEZ Y A JULIANA POSADA BORRERO

Yo no veo la maternidad como una institución, sino como una relación muy natural, muy fluida.

10/08/2020
Por: Elbert Coes
Entrevista

Enfocada en el área de finanzas de Terranum, la pereirana Ana María Borrero (1981), casada y con dos hijos, es feliz en su papel de madre, a lo cual se refiere como la gran experiencia de su vida. Con ella y la ilustradora Juliana Posada hablamos de su libro infantil La mejor aventura, que apuesta por que los niños se acerquen a su lectura de forma sencilla y divertida, para que comprendan los verdaderos sentimientos de una mamá y que además despierten su curiosidad por el pacífico colombiano.

¿Cómo nace la idea de escribir este libro?

Ana María: A mi hijo, que en ese momento tenía nueve años, el año pasado, le quería explicar en una carta lo que yo sentía de ser mamá. Le escribí una carta linda, pero me pareció que las palabras no lograban trasmitir ese sentimiento. Entonces, a Juliana, que es prima mía, le dije «Juli, yo quiero volver esto un cuento para ilustrarlo, para que este mensaje le llegue mejor a Juan», y como a Juliana le gustó mucho la carta, empezamos a trabajar para volverlo un libro.

La mejor aventura contiene unas imágenes paradisiacas de Bahía Solano, ¿esta es una perspectiva más cercana a la del niño o a la del adulto?

Ana María: Nace de ahí porque en agosto del año pasado tuve un viaje a Bahía Solano con mis hijos, que disfrutamos muchísimo y quedamos maravillados con esa región. Estuvimos una semana allá y fue un viaje espectacular; eso fue lo primero que se me vino a la cabeza cuando yo quería trasmitirle a mi hijo cómo me sentía al ser su mamá. Digamos que pasamos bastante tiempo jugando en el mar, y de una se me vino esa idea a la cabeza.

¿Cómo le trasmitiste las imágenes a Juliana? ¿o ella ya conocía Bahía Solano?

Ana María: Ella ya conocía.

Juliana: Anita me mandó todas las fotos del paseo, y además fotos de un fotógrafo, pero yo fui a Bahía Solano cuando estaba chiquita. Tengo recuerdos, recuerdos de mi niñez. Tenía como doce años, entonces también tengo unos recuerdos bacanísimos de allá. También fue un viaje familiar. Así que lo hice entre mis recuerdos y las fotos… y, bueno, Ana también me decía qué cosas le parecían más interesantes que salieran en los dibujos y así lo fuimos armando.

Ana María: Lo que yo quería trasmitir a Juliana partía desde esos momentos de juego allá en el mar, que fueron momentos espectaculares, pero claramente con lo perspectiva de un adulto, para poder hacer la comparación.

Cito el texto, y pregunto: ¿Qué significa «Ser mamá es estar jugando siempre a saltar en las olas del mar más lindo y cálido» y cito «A veces viene una ola fuerte, que me toma por sorpresa y me revuelca» y agrego «Me asusto, me siento impaciente y, a veces, me molesto… pero esos sentimientos duran poco»?

Ana María: Digamos que eso resume lo que ha significado para mí ser mamá. Yo lo he disfrutado muchísimo. Me he sentido supremamente cómoda. Me siento plena, tan plena como una se siente cuando está en el mar, pero eso no quita que a veces haya momentos inesperados que, literalmente, algo te toman por sorpresa y no sabes cómo reaccionar; por ejemplo, cuando se enferma un hijo, cuando hace una pataleta, y como una está aprendiendo y no sabe qué hacer en el instante, pierde el control, pero lo que me ha enseñado este proceso de ser mamá, digamos, es aceptar esos momentos y dejarlos pasar como pasa una ola.

En el relato, el niño pregunta a la madre —alteregos de Ana María y Juan, su hijo mayor—, ¿qué se siente ser mamá?, yo te pregunto, ¿qué se siente ser mamá en una época en la que resulta dificilísimo ser niño, no solo por el contexto pandémico que nos sacude y donde los niños deben permanecer más tiempo encerrados que afuera, sino además por la invasión de las tecnologías inteligentes?

Ana María: Soy una mala persona para responder esa pregunta, porque a mí este tiempo me ha parecido un regalo increíble y una oportunidad única de compartir con mis hijos, y eso me ha permitido estar más presente que nunca. Para mí la infancia… Tengo la infancia guardada como el mejor momento de mi vida y quiero darles ese regalo a mis hijos, por eso me esfuerzo para que ellos tengan muchos momentos felices y muy buenos recuerdos. Así que este contexto me ha permitido compartir más tiempo con ellos. Más que una pesadilla, ha sido un regalo para mí.

¿Cómo llevas el tema de las tecnologías?

Ana María: En este mundo uno no se puede aislar de la tecnología, porque es parte de él. Creo que hay un balance entre el tiempo de juego, el tiempo con ellos y la tecnología. Entonces este no es motivo de preocupación en mi caso, porque tenemos bastante tiempo de compartir, y no creo que la tecnología esté sustituyendo esa integración de los papás.

Sobre los colores, cómo se deciden, ¿por qué el tono gris en la arena de la playa? A mí, por ejemplo, me habría gustado ver personajes de fondo, así con la piel negra, que es más o menos la gente que habita esos lados del Chocó.

Juliana: En el libro la arena es gris porque así es en realidad. Tal cual.

Ana María: Es como el distintivo de allá. No queríamos reflejar una playa, sino esa playa. Y la verdad es que en la playa donde nosotros estuvimos no había mucha gente.

Juliana: Es un parque natural grandísimo y allá uno se siente en la mitad de la nada. La verdad es que no hay tanta gente. Y ahora que me lo decís es que me pregunto, pero los personajes no interactúan con nadie. Durante todo el tiempo son la mamá y el hijo.

Ana maría: Y es porque la historia, aunque está ubicada allá, porque fue como esa sensación de felicidad que me generó al estar en ese lugar con mis hijos, el libro está más enfocado en la relación entre la mamá y el hijo.

¿Tenían algunas referencia literaria y de gráfico antes de construir este libro?

Ana María: Hay una escritora colombiana, Claudia Rueda, que es ilustradora y escritora de libros infantiles, y cuando yo le dije a Juli que quería hacer un libro, pues nosotras no somos escritoras, ni Juli había ilustrado libro antes, le dije «quiero un libro donde las imágenes complemente, donde las imágenes hablen, donde haya toda una interacción entre el texto y las imágenes». Porque le decía a Juli «Yo me quedo muy cortica con las palabras para describir este sentimiento; necesito que me ayudes con las imágenes».

Juliana: De hecho teníamos dos narraciones; una era el texto, y el resto, Ana me iba diciendo qué quería que se viera, y no está en palabras sino en imágenes, así que toca leer ambos lenguajes.

¿Tú tienes alguna referencia para tus ilustraciones?

Juliana: No. No tomé ningún referente. La verdad dibujé como me fue saliendo.

¿Hay algún otro proyecto pendiente después de este?

Juliana: Ana tiene dos hijos, y este es para Juan. Entonces tenemos pendiente el de Elena (5 añitos)

Como madre, como autora de este libro, ¿qué piensas de que se romantice o se satanice excesivamente la maternidad, incluso, que se banalice?

Ana María: Respeto la posición que tome cada uno. Creo que lo maravilloso que he encontrado en la maternidad no es tanto por el hecho de ser la mamá biológica de los niños, sino por todos los momento que he compartido con ellos. De hecho, cuando estaba embarazada me preguntaban qué sentía, y yo no sentía nada. Me preguntaban si estaba muy conectada con mi bebé, pero no sentía una conexión súper espiritual o algo así, pero a medida que convivo con ese niño empiezo a construir una relación tan profunda y tan maravillosa que me cambia la vida. Creo que la maternidad más allá del tema biológico es una cosa que se construye en todo momento.  

Curiosamente he estado leyendo algunos cuentos relativos a la relación madre e hijo, donde determinados autores (Andrei Platonov, Otra mamá; Luisa Valenzuela, Cuchillo y madre) fabulan el acto de ser mamá como un símil de patria. ¿Qué características tiene una madre que nunca podría tener la patria? Y algo que me parece atractivo en el relato es que la misma naturaleza suele ejercer una función de madre.

Ana María (se ríe por la pregunta): A ver. Yo creo que la maternidad le permite a una dejarse llevar, aprender a diario a hacer las cosas desde el instinto, y, un poquito, se va dando muy naturalmente, tal cual como dices, una se va adaptando. Cuando yo empecé a ser mamá, leí un montón de libros, y fue muy traumático para mí ver que nada pasaba como en los libros, entonces cuando me relajé un poco y me dejé llevar y empecé a dejar fluir de una manera más natural, creo que se fueron dando mucho mejor las cosas y empecé a disfrutar más la experiencia, que, en esa medida, es bien diferente al tema de una nación, que sí contiene una cantidad de normas y reglas y que es más una institución. Yo no veo la maternidad como una institución, sino como una relación muy natural, muy fluida. 

Hablemos de la función social del libro, de aquello a lo que tú apuntas, del tema de la recaudación de fondos de la Asociación Caguama y de su función ecoturística.

Ana María: A mí en Bahía Solano me gustó que un grupo de la población está haciendo un esfuerzo por hacer que el ecoturismo se vuelva una fuente de sustento, en total armonía con la naturaleza, y han encontrado en la protección de tortugas esa doble función: por un lado están ayudando a las tortugas y por otro, también están encontrando una fuente de sustento. Me pareció muy bonito. Además, me resulta increíble que en Colombia exista un lugar tan espectacular como es el Chocó, y que la mayoría de los colombianos no lo conozcamos. Así que con el libro, más allá de recaudar fondos, porque creo que va a ser poco lo que se pueda hacer con el recaudo, lo que sí quiero es sembrar esa semilla de que hay un lugar espectacular en Colombia por descubrir; vayan, conózcanlo, interésense; ni siquiera lo tienen que conocer, pero que al menos sepan que ese lugar existe y es extraordinario.

¿Has pensado en cual va a ser el próximo destino para el libro de Elena?

En estos días estaba pensando. Siempre le he dicho a Juli que me gustan mucho los árboles, me gustaría hacer algo relacionado con árboles.

¿Qué tal ha sido la experiencia desde que deciden hacer el libro, con el proceso editorial…?

Ana María: La editorial es de un colegio de Bogotá que se llama Colegio Bilingüe Jorge Max León, que se interesó en el libro porque allí han tenido mucha interacción con el tema del pacífico y del Chocó, y además son muy cercanos a la asociación Caguama.

Juliana: A mí me encantó, y tengo muchas ganas de ilustrar más libros. Me pareció súper lindo poder trasmitir de otras formas, e ir aprendiendo de lo que la gente te va diciendo; por ejemplo, el resultado final no se parece en nada a los primero dibujos con que empezamos. La quiero repetir.    

Algo que quieran agregar a la conversación.

Ana María: Lo otro que te quería contar del libro, que también me parece bonito, es que el relato empieza en un atardecer, que es como un símbolo, porque el atardecer es un momento espectacular del día, no solo por los colores, sino que es un instante que, al ser tan breve, nos detenemos a disfrutarlo, y ese es un poco el mensaje que quisiera hacer llegar a los papás; que la infancia realmente es momento muy corto, entonces detengámonos a disfrutarla.

Juliana: Un comentario sobre el texto: la idea es que los textos sean cortos para que entre el papá o la mamá y el niño que estén leyendo la historia puedan armar la que ellos quieran. Esa fue una de las ideas iniciales.

Ana María: Es como un género, y por eso te menciono a Claudia Rueda, ella fue quien me lo explicó, que se llama Libro álbum. Son libros donde, como Juli decía, existen los dos lenguajes, hablan el lenguaje visual y el lenguaje escrito, y donde las ilustraciones tienen muchísima fuerza.

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