Invasión Vikinga: Bathory, la herencia de la condesa

Un dialogo entre el mito nórdico y el metal. Sadur rastrea la influencia del espíritu escandinavo en los rasgos musicales modernos

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La exploración y constante ampliación de melodías y conceptos, le permitieron a Quorthon, el desciframiento continuo de un mundo aparente, la creación de nuevos géneros musicales y el develar tendencias temáticas de alcance global; Treinta años de Viking Metal

05/15/2020
Por SADUR
Música

Y un guerrero de trueno y lluvia con cabello blanco como la nieve
Martillo de acero te liberara de tus cadenas

Thomas Börje Forsberg

Pretendiendo adquirir la juventud eterna la condesa húngara Erzsébet Báthory bebía de la sangre virgen de sus jóvenes pupilas en el castillo Čachtice, de igual forma el joven Thomas Börje Forsberg bebía de los relatos de sus antepasados nórdicos para inmortalizar un mito: Quorthon.

Acusada de múltiples crímenes la condesa húngara se hizo mortal, y fue condenada al extremo confinamiento de su castillo en el siglo XVI. Quorthon; el heresiarca, acusado de sendas transgresiones, entre las que se incluye incidir con su prosa en la tendencia incendiaria que engendró profundos odios extremos, siempre se le condenara por ser coautor de un abominable monstruo en el siglo XX: el Black Metal.

Dentro del reino del Metal, el Black, constituye uno de los apartados más extensos e irreductibles. Cuando el Metal se despojó de todo vestigio de blues a finales de los 70s, aceitó la máquina para alcanzar mayor velocidad con un sonido agresivo basado en el arsenal sonoro que tenían a su disposición como la tendencia por los riffs y las frecuencias bajas acompañadas de ostentosos solos de guitarra que destilaban testosterona por todos los poros. A eso sonaba el New Wave of British Heavy Metal, y a eso quería llegar Thomas Forsberg, con la complicidad de sus secuaces Jonas Åkerlund y Freddan Hereafter. Sin embargo, cuando Thomas recurre a un texto de rituales paganos del siglo XV, la infinita oscuridad de sus letras lo llevan a engendrar otro género.

Heredero nómada de aventuras armónicas, amante de la espada y la hechicería, este vikingo empezó a invadir terrenos, que le permitieron fundar un género y conquistar un pueblo de almas que deambulaban ansiosas de pasados ritos. Cada álbum le significó al explorador, hacerse acompañar de distintos guerreros sin desprenderse del todo del gremio de las brujas, “Born For Burning”, de las atmosferas tormentosas “Nocturnal Obeisance”, y de las introducciones épicas, “Odens Ride Over Nordland”.

Exuberante y apocalíptico, en cuanto a la influencia estética, Quorthon no ocultaba su pasión por el arte visual, la pintura y las emblemáticas invasiones de los barbaros en el cine. Se pueden rastrear algunas coincidencias visuales en varias portadas de los álbumes en las que participó con su infalible banda: Bathory.

Mårten Winge: Tors strid med jättarna. «Thor pelea con gigantes»

  Virus: Encuentro cercano de primer tipo

La imagen utilizada en la carátula de la primera recopilación, que sirvió como debut de Bathory, “Scandinavian Metal Attack (1984), es un óleo sobre lienzo de Mårten Eskil Winge, donde aparece el dios del trueno Thor, luchando con su martillo contra vigorosos gigantes.

Cuenta la leyenda del vikingo que la portada del primer álbum de su banda, el homónimo: “Bathory” (1984), es el rostro de una cabra reconstruido con varios recortes de cómics de horror y que el título de su cuarto álbum “Blood Fire Death(1988), fue tomado de la novela gráfica “The Savage Sword of Conan” del influyente autor Robert E. Howard.

El legendario “Blood Fire Death” tiene como portada, una pintura de Peter Nicolai Arbo llamada “Åsgårdsreien”. El óleo sobre tela de 1872, representa un mito del folclore europeo que se le conoce como la cacería salvaje y que inspiro al pintor noruego para incluir al dios Odín, en su palpable especialidad mitológica.

«Åsgårdsreien» de Peter Nicolai Arbo (1872)

  Virus: nombres que contagian

Precisamente este álbum es el pilar de un capitulo sin precedentes en la historia de la música europea contemporánea. Blood Fire Death es un álbum de transición entre la primera ola del black metal «Under The Sign of Black Mark» (1987), y los cimientos del nuevo engendro de Quorthon: el Viking Metal.

Desprendido de los sanguinarios intereses de las bandas de su entorno, las letras escabrosas y la imaginería ocultista, Quorthon dejaría de lado aquellas referencias satánicas para centrarse en un trabajo más conceptual, anacrónico y cargado de leyendas sobre la invasión cristiana a las gélidas tierras del norte que representaría de alguna forma un retorno al paganismo escandinavo, el “Hammerheart” (1990).

Enajenado por los poderosas misterios de sus antepasados, poseído por fiebres épicas y mitológicas, Quorthon de nuevo se permite una licencia que demuestra su capacidad de absorción de todos los estilos que construyen su cosmos sonoro: folk, secciones acústicas, metal atmosférico, NWOBHM, pasajes sinfónicos que transitan entre Gustav Holst y Richard Wagner, y la renuncia ocasional a su clásico estilo black/death/speed. Después de toda esa travesía sonora, Quorthon, vuelve a ser culpado de crear un verdadero género el Viking Metal, cuyo primogénito llamó “Hammerheart”. A su vez, los más excelsos puristas quienes ven a los vikingos como los últimos paganos de Europa encuentran en el “Hammerheart de Bathory, el primer álbum de Pagan Metal de la historia.

El prolífico sueco que rescató el folk, las runas y los nombres cabalísticos continuó rindiendo en las portadas de su banda Bathory, un rotundo homenaje al arte pictórico del siglo XIX con el Funeral de un Vikingo. La dramática pintura que se le atribuye a Sir Frank Dicksee, es un óleo sobre lienzo que engalanó el quinto álbum de la condesa y la alejó de las imágenes agresivas, malignas y violentas propias de las bandas de metal de la época.

El funeral de un vikingo, por Frank Dicksee (1893) 

  Invasión vikinga: Coldest history

La historia del panteón dominado por deidades que eran en primer lugar guerreros, no se ajustó a la realidad. En los años en los que se consolidó el sonido del Viking Metal, 1988-1990, los acordes más identificables que se empezaban a afianzar, tenían unos rasgos sobrios y elementales, con fuertes distorsiones que envolvían unas melodías enérgicas y repetitivas propensas a suprimir las guitarras heroicas. Sus contrastes de ritmo y de volumen cercanos a la escena alternativa y underground vociferaban el desencanto y aplaudían la exclusión. No era metal, no era punk, era Grunge.

La costa pacífica del noroeste norteamericano cambió el cuero y las botas por las leñadoras, y el raído sweater del abuelo. La escena musical se fijó en Seattle y la industria quedo obnubilada. Por otro lado, mientras el Glam Metal dejaba de acicalar sus potentes Power Ballads, Metallica buscaba al productor Bob Rock, para sonar más al álbum “Dr. Feeelgood” de Mötley Crüe, que al “Ride the Lightning” que ayudó a inspirar Cliff Burton. La comunidad headbanger devastada, vislumbraba el camino al Valhalla.

Perdida la influencia de su sonido atrevido, el truco dejó de ser atractivo. Con un aire aún más enajenado, el Grunge también fue invadido y para el 96 perdería su poderío. Quorthon no se amilanó y en ese mismo año desempolvó su “Blood On Ice”, con esta masterpiece, aseguró la vigencia de las sagas y la potencia del folk escandinavo, cerró la brecha existente, y cualquier posible competencia con su rival de turno. El Viking Metal aún estaba vivo.

Bathory creó un género, Enslaved lo escudriño, Turisas armonizó su estética, Wardruna canalizó su espíritu, y Burzum lo llevo al extremo, hoy, treinta años después, el “Viking” aún vive, y tienen asegurado su puesto en el Olimpo del Metal.

La leyenda jamás contada

Sediento de sangre nueva para el viejo monstruo, Quorthon revitalizó su osamenta con la estructura orquestada de épicas narrativas wagnerianas, armonías corales, complejos arreglos, instrumentos autóctonos, voces limpias y teclados ambientales que envolvían un sonido cada vez más suntuoso. Las liricas punzantes de repente se fueron transformando en intensos pasajes instrumentales y el heredero de la condesa, fue creando una pintura de atmosferas más etérea y cercana a las intrépidas jornadas épicas de sus antepasados vikingos.

Quorthon

Avaro de su personalidad, la hermética figura de Quorthon, comienza con la criticidad y la posibilidad de pensar alternativas y subterfugios que no le permiten caer en el showbiz. Enemigo de los reflectores, los conciertos y las giras, el eterno evasor de las entrevistas solo se permite grabar un video “One Road To Asa Bay”, el único en la historia de Bathory.

Hammerheart y el sobrecogedor sonido catafáltico de la ingeniosa condesa Bathory, inauguró el Viking Metal, un género probablemente inmune al tiempo, al mainstream, y a la insulsa obviedad.

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