Espíritu del fuego

La poesía de Mariana Galviz pendula entre el interrogante nihilista de existir, el placer que adorna cada instante preciso y el espíritu que como un fuego inmortal habita en cada cosa

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La vida se presenta ante mí implacable
la tragedia parece cernirse sobre mí como la sombra de un mal augurio.

06/25/2020
Por Mariana Galviz
Poesía

La autora nació en Pereira el 25 de noviembre de 1994. Es normalista Superior y estudiante de Licenciatura en español y literatura de la Universidad Tecnológica de Pereira. Ha ejercido como docente de pedagogía tradicional y alternativa en el sector privado. Ha colaborado en eventos culturales en la ciudad como el ‘VI Encuentro internacional. Nadaísmo en todas partes.’ en 2019 y algunos de sus textos han sido publicados en “La musa sonámbula”, revista literaria de Medellín y en la antología poética “Un travieso sol entre las calles (poetas pereiranos)” que hace parte de la Colección Chambrana. Actualmente vive en España.

Espíritu del fuego

Sopla,
exhala todo tu desdén
toma grandes bocanadas de aire y espira.
Llena, lobo, mi casa de paja, de viento venenoso.
No importa cuánto soples
ni cuánto tiempo lo hagas,
mi casa es de paja
pero dentro de ella habita el espíritu del fuego.
No importa la fuerza de tu aliento huracanado,
aunque logres derribar mi casa
no podrás apagar mi llama.

Invitación

Regálame un instante en el que escuches pasivo el rumor de mis pies al andar,
lo que anuncian mis manos al tocar la corteza de los árboles.
Detente por un segundo y mira el enjambre de abejas que se esconde entre mis cabellos,
abre tu boca y saborea la miel que destila de mis despeinados rizos rubios.

Para, olvídate del abrumador ruido que te envuelve
y fíjate en las vertiginosas curvas de mi cuerpo que esperan  que te decidas a recorrerlas.

Aquí estoy, superando miedos
reconoce la distancia de mi sexo hasta tus ganas,
y descubre la manera de acortarla.
Mírame, no es tan difícil,
procura invocar a tus dioses
mientras las ninfas adornan con flores mi cabeza.

Heme aquí, convertida en fuente
es mi vientre una laguna,
encuentra la manera de navegar entre mis aguas.

Agonía

Al fondo de mí, camina la inquietud de un malestar perpetuo
desasosiego infranqueable de quien desconoce por qué sufre pero sufre
una inescrutable soledad me acongoja
pues no logro sentirme acompañado ni estando acompañado,
no logro sentir el goce en los momentos de goce.

La vida se presenta ante mí implacable
la tragedia parece cernirse sobre mí como la sombra de un mal augurio.
Hoy soy una mueca de espanto
una herida abierta a la tristeza
el lamento agudo de un llanto seco
del grito que enmudece contra una almohada vieja.

Gravedad

Los planetas bailan lujuriosos alrededor de tu ombligo,
tú observas embriagada de deseo
mientras mi universo se vuelca sobre tu cuerpo ávido de placer.

Tu cuerpo da cuenta del fuego que tu sexo guarda,
de la urgencia con la que esperas desde hace tiempo esta fiesta preparada en tu honor.

Tu vientre canta y mis planetas chocan unos contra otros
desbocados
enloquecidos
muertos de ganas.

Tú eres la gravedad atrayéndolos al centro mismo del incendio.

Milagro

Desenquístame este viejo dolor
sana con tus manos de terciopelo fino
esta herida supurante que me estruja el alma.
Mírame con tus ojos de mar en calma
y da sosiego a mi corazón agitado.
Tu voz de ave exótica traída directamente del paraíso
es la cura para mi oído cansado de escuchar falacias.
Construye un columpio en el cielo
y permite que mis pies exhaustos dejen el suelo
para unirse al vaivén de este amor
que a pesar de encontrarme siempre al borde del abismo,
aparece milagrosamente con la forma de tu mano
invitándome a poblar de mariposas el firmamento.

  No entres dócilmente en esa buena noche

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