El humor, un aliciente

Esta es la reedición de una conversación con Diego H. González Quiceno, empresario pereirano con una capacidad sinigual para burlarse de lo cotidiano

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Hablamos del humor, las redes sociales, Neotrópico, política y, por supuesto, de don Ovidio, su  padre.

08/05/2020
Elbert Coes
Conversación

Dada la actualidad de los temas que se tocan en esta amena charla, me resultó casi tentativa la idea de hacerle una reedición y por supuesto de volver a publicarla. Los temas que aquí resuelve Diego H. González siguen siendo tan vigentes (como si de ello se hubiera hablado ayer), que pareciera haber tenido una clase de visión futura; especialmente por su crítica respecto a las redes sociales, a la política del país, a la importancia del humor en ella y, por supuesto, sobre la eutanasia, que está lejos de ser un tema de discusión social al que no se debería rehuir políticamente. 

Diego González es cocreador de Neotrópico, una marca de cosméticos naturales comercializados desde hace más de diez años, cuyos productos son fabricados a base de plantas medicinales propias de la región.

¿Cómo ve usted actualmente las redes sociales?

Yo empecé queriendo tener contacto con los amigos y la familia. Me di cuenta de que esta generación es de las pocas que va a tener esa facultad de encontrar al amigo de primaria que nunca más pudo volver a ver, a los de bachillerato y a los de la universidad en mí caso.

¿Para usted, a qué se debe el éxito de las redes sociales?

Pienso que esto se debe principalmente a dos cosas. La primero es que todos somos un poco voyeristas; uno quiere saber la vida del otro y metérsele y esculcarle. La otra, es que en Facebook todo el mundo es feliz, todo el mundo está de paseo, todo el mundo le toma la foto al plato que se está comiendo en el momento. La gente en general dice: me encontré con Margarita y me estoy tomando un café, o: me estoy tomando un vino con Alberto. Es decir, en realidad la gente no publica la parte que realmente quisiera que le conocieran, el trasfondo, si no que luce perfecta, querida y enamorada. Se publica, por ejemplo, la foto del yate con un título de “Bendecida y afortunada”, pero no se muestra la foto de quien está pagando el viaje, que es el gordo maluco que está tomando la foto.

Pero la función realmente importante de Facebook es el poder compartir la información que usted mismo crea, sin que nadie lo vigile. Por ejemplo, hace poco subimos un video en que los obreros del municipio están construyendo la vía de acceso a la finca del hermano del exalcalde. Resulta que subo el video a Facebook, que en cuatro o cinco días consigue 55.000 visitas, se forma un escándalo y termina revista Semana hablando del tema. Así, Facebook resulta ser un medio de difusión de aquello que los medios de comunicación no hablan.

A mí me gusta mucho la literatura y la filosofía. Los latinoamericanos tenemos una cosa muy interesante, y es que nosotros somos muy folclóricos, y no vamos a escribir la guerra y la paz en 600 páginas, para que todo el mundo lo lea. A lo sumo lo leerán unos pocos. Pero una frase corta a través de las redes sociales puede ser muy contundente.

Hay algo que me parece chévere; Los Escolios, de Gómez Dávila, son frases muy graciosas, pero tienen un contenido supremamente profundo. No es que pretenda llegar a ser cómo Dávila, pero sus frases resumen de modo jocoso y a veces irónico una situación. El humor es lo único que a uno le permite burlarse del poder y así mismo crear consciencia. Uno se puede burlar del alcalde o del rey, y contra eso no hay nada. En Colombia todos somos “mamagallistas”. Aquí una noticia que para mucha gente puede ser traumática, algunos la convertimos en rumba.

Usted estudio medicina y se graduó en Administración ambiental. ¿Esta combinación de profesiones es lo que le permite la creación de Neotrópico?

Por su puesto. Lo primero que yo hice fue montar una empresa de catación de café en compañía de unos amigos. Soy catador internacional de café. Eso no me sirve para absolutamente nada. Después me puse a trabajar el tema de cosméticos. Perdí toda la plata que quiera, pero aprendí cómo NO se hacían las cosas. Si usted quiere saber cómo no se hacen las cosas, pregúnteme; soy experto en fracasar. Así pues que tener las bases de medio ambiente y de medicina, sí me ha servido para todo este tema.

¿Cómo fue el dialogo con su papá en los últimos días?

Nosotros tuvimos una ventaja muy grande pese a que a mi papá le descubrieron cáncer y le dieron dos meses de vida. Tuve un socio, un alemán de nombre Mijale Tistl. Uno de esos personajes que han venido de fuera, que alcanzó a visualizar la sociedad y las cosas de otra manera. Mijael Tistl llegó aquí en los años 80, a través de un convenio de cooperación entre Alemania y Colombia con Ingeominas. Mijael fue quien descubrió todo el platino en el Chocó. Después de este proceso, él se va del país, pero regresa más adelante como experto ambiental. Tistl es quien crea la facultad de Ambiental en la tecnológica. Fue él quien descubrió el salado del Consotá. Estudió además la geografía de esta región, y gran parte de la actividad volcánica en Colombia. Era un investigador muy asiduo. El hecho es que con él nos metimos al cuento de investigar las propiedades de la sábila, logramos sacar este producto de Neotrópico, que se patentó en Estados Unidos y en Alemania. Sacamos unos lodos volcánicos cosméticos para hacer mascarillas y sueros faciales que se hacen a partir de agua termal.

Cuando le detectan el cáncer a mí papá, un médico de acá, Douglas Montañés, nos dice: “Su papá tiene cáncer en la boca; ese es un cáncer demasiado agresivo. Le quedan dos meses de vida”. Un año antes había muerto una tía a la que le detectaron el mismo cáncer y a los dos meses murió. Así que el pronóstico era bastante malo. Lo que hicimos fue empezar a trabajar con la fórmula de caléndula, aloe y miel. Mi papá tomó esto por cinco años, hasta que llegó el momento en que se cansó, y dijo: “No me tomo más esa ‘huevonada’. Déjeme así”. Y cuando suspende la fórmula, todavía un hombre muy consciente, la enfermedad se le alborota.

La gran ventaja es que mi papá fue zapatero. Tenía una fábrica de calzado que quedaba por el parque La Libertad, donde quedaban todos los almacenes de calzado. Todos los zapateros tienen una particularidad, y es que son muy “mamagallistas”; son como los choferes. Todos los zapateros le tienen apodo a absolutamente todo, y tienen unos apuntes finísimos sobre las cosas. Usted se reúne con tres o cuatro zapateros y es cagado de la risa, porque son de un humor ácido. Se burlan de todo. Mi papá tenía esa particularidad. Eso hace que el tema con la decisión que él toma, sea muy fácil de asimilar.

¿Cómo fue el proceso?

Mi papá toma la decisión, y se hace el papeleo. Oncólogos de Occidente pone fecha para un viernes. Ese día asistieron la abogada y el periodista Abelardo Gómez, que no conocía a mi papá pero entendía que éste era un momento sin precedentes en la ciudad. La abogada tampoco lo conocía. Todos esperaban presentarse a un evento triste o fúnebre, pero terminaron “cagados” de la risa y tomando cerveza con mi papá.

Sin embargo, al día siguiente niegan el procedimiento. También este choque, mi papá se lo tomó con todo el humor del mundo. Recuerdo que parte de la familia se había quedado esperando, y esa noche mi papá dijo: “Préstenme una sábana y yo entro asustando a todos estos hijueputas”. Eso es estar frente al cadalso, devolverse y seguir mamándole gallo a la muerte, y a la vida.

En el velorio, aunque había un dolor, la gente se la pasó riendo y echando chistes. Nosotros somos cuatro hermanos: “Matador” que es el mayor; sigo yo; después uno que vive en Chile y luego está un ingeniero mecánico que ahora está en Brasil. Éste último se iba a la universidad en monociclo, salía en monociclo… todo lo hacía en monociclo. Somos cuatro hombres y usted no se puede enojar mientras lo joden, y si se enoja lo joden más, y se termina es muerto de la risa. Con mi papá, incluso de niños, él nos daba pela y nos contaba un chiste, y nosotros no sabíamos si reírnos o llorar.

El humor es una cosa muy compleja; uno puede contar un buen chiste, y nadie se ríe; pero llega otra persona y cuenta un chiste viejo, y todo el mundo se ríe. El humor es algo que uno puede decir que tiene fuentes genéticas. Hay gente que con sólo verla, usted se ríe.

¿Cree que ser pereirano tiene una influencia en el humor?

El humor de Pereira es diferente. Hay varios tipos de humores, y cada región tiene su propia forma de burlarse de las cosas. Nosotros somos un país de regiones mal dividido, y cada cual tiene un humor. Creo que más que por ser de Pereira, influye más lo que usted lee o los amigos con los que se junta. Hay un humor que es escatológico, y hay gente a la que eso le parece gracioso, como a otros a quienes eso les parece ridículo. Como también hay chistes que requieren un conocimiento previo; por ejemplo, el romano que pide cinco (V) cervezas, haciendo señas con dos dedos.

Hay otra cuestión, y es que yo hago parte de algunas veedurías ciudadanas, y si me lo tomo muy personal, terminaría fastidiado. Los partidos comunistas por ejemplo se toman todo muy en serio. Cuando usted se ríe de la vida, a la gente le llega el mensaje, y le queda.

Yo hago parte del comité de Indignados Contra Valorización, y lo que hacemos es “mamar gallo”.  No hemos hecho absolutamente nada más.

¿Usted es partidario o simpatizante del Polo?

Me gusta el polo. Soy amigo hace veinte años de Carlos Alfredo, de Aurelio Suarez, uno de los líderes en Bogotá que se lanzó a la alcaldía en las pasadas elecciones, de Robledo; sí, soy más tirado a la izquierda.

Pero es capitalista.

Va con un sentido social. Por ejemplo, toda la sábila que usamos en Neotrópico se la compramos a madres cabezas de hogar. Además, estamos en este sistema y bajo este sistema tenemos que funcionar.

¿Qué planes tiene para el 2016?

Con el periodista William Restrepo, tenemos pensado crear una alcaldía alterna para el próximo año. Sobre todo hacerlo con ciudadanos indignados, ciudadanos pensionados, gente muy interesante. Gente lúcida, con hijos ya profesionales, gente que la mujer ya no se aguanta en la casa. Gente que ya llegó a la cúspide de su conocimiento. La alcaldía alterna es más o menos algo así: como Gallo es el nuevo alcalde, el alcalde de la juventud, nosotros vamos a escoger al más viejito para que sea nuestro alcalde. Nuestra veeduría se llamará “bebeduría”. Quien no sepa conducir un auto será nuestro director de tránsito. Nuestra oficina como tal, será El Pavo, la Alcaldía Municipal alterna. Lo que si acordamos fue la alta rotación, ya que como nos conformamos de personas mayores, lo más probable es que rápidamente éstas jubilen de por vida… Es empezar a joder la vida a través del humor con todas estas personas que están en niveles altísimos de inteligencia. Sin embargo, vamos a nombrar los distintos directores: director de instituto de cultura, secretario de gobierno… y lo que haremos es revisar todo contrato real que se realice en la alcaldía real. Y el Fuete —el Charlie Hebdo pereirano—, con más de 70 años, será nuestro órgano de difusión.

Usted es una persona bastante informada respecto al parque Ukumarí; hablemos de eso.

¿Cómo nace el parque Ukumarí? Durante la gobernación de Marta Bedoya, hace tres periodos, ella decidió transformar toda Pereira. Tuvo una gran ventaja, que fue lo del terremoto. Ella tumbó todo el centro de la ciudad y aprovechó para hacer la renovación urbana que tanto quería. Ciudad Victoria, La Plazoleta, El Instituto de Cultura, son producto de esa renovación.

El zoológico Matecaña nació como una iniciativa ciudadana, social. El zoológico en realidad nunca fue creado como zoológico. Era un parque como, por ejemplo, el parque Bolivar, a donde la gente iba a comer helado, caminar, estarse un rato, y un día alguien quiso llevar una jaula con unos loros. Dejaron la jaula en el parque, y luego apareció otra persona con un mono, un circo regaló un elefante; así de modo sucesivo, poco a poco fueron apareciendo más animales.

Durante los noventa sucedió que a Pablo Escobar, quien era dueño de muchos animales en Nápoles, se le declaró extensión de dominio. ¿Qué hace uno con un elefante, con una cebra…? El zoológico Matecaña fue por ellos. En sí el zoológico no tiene una identidad jurídica como zoológico. Uno no contrata con el zoológico sino con una sociedad de mejoras.

Con la ya existencia del plan para construir Ukumarí, por competencia la alcaldía decide que al mismo tiempo no puede existir el zoológico Matecaña. La alcaldía compra la unidad de negocios Matecaña, porque no es otra cosa; y compra el Good will o buen nombre, el Know-how y la colección de animalesEl zoológico Matecaña tenía 54 años, se extingue su nombre para ser llamado ahora bioparque Ukumarí. Se compran los animales para desaparecerlos, porque lo que vale para la alcaldía en realidad es el terreno. Y en cuanto al Know-how, a los dos días de haberse hecho la compra, se cambió también a toda la junta de la sociedad de mejoras, a esa gente que sabía cómo trabajar el zoológico. Otro problema que hay con los animales es que muchos de ellos estaban en proceso de extinción de dominio, porque la policía se los había quitado a alguien. Por tanto estos animales no están a la venta, no se pueden vender. Y crean el parque Ukumarí. Lo raro es que el estado compra animales que son del estado.

¿Qué es lo que realmente vale del zoológico Matecaña?

El terreno. Pero la alcaldía nunca compró el terreno. La pregunta es ¿qué se compró realmente con 12.500.000.000 de pesos?

Ahora, la alcaldía le dice al INFI Pereira que haga el bioparque, y el INFI crea una SAS que en los últimos tres meses ha hecho contratos que superan los 17 mil millones de pesos sin licitación. Lo paradójico es que los contratistas son personas con diferentes nombres, cuya misma oficina era un local vacío en el edificio Diario del Otún. Toda vez se hace la denuncia, de repente la dirección de residencia de los “contratistas” pasa a ser el bioparque Ukumarí. Dirección del contratista y del contratante es la misma.

En fin, ese negocio nació muerto. El zoológico Mateñaca no era viable. A nivel internacional ningún zoológico se sostiene de venta de boletos. Lo que lo ayuda son actividades anexas, eventos y demás. Es decir, si en verdad todo ese dinero se invirtió, no hay manera de que se recupere.

  La dama del espejo

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