Diez poemas de «Canción tardía»

Estos poemas de Pedro Arturo Estrada oscilan entre el amor pasional y el espíritu de los sentidos frente a la posibilidad del olvido

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Poemas que oscilan entre el amor pasional y el espíritu de los sentidos

06/15/2020
Por Pedro Arturo Estrada
Poesía

Nacido en Girardota, Colombia, 1956, Pedro Arturo Estrada ha publicado los libros: Poemas en blanco y negro (Universida de Antiooquia, Medellin 994); Fatum (Colección Autores Antioqueños, Medellín 2000); Oscura edad y otros poemas (Universidad Nacional de Colombia, Bogotá 2006); Suma del tiempo (Universidad Externado de Colombia, Bogotá 2009); Des/historias (Cuadernos Negros Editores, Armenia 2012); Poemas de otra parte (Cuadernos Negros Editores, Armenia 2012); Locus Solus (Sílaba Editores, Medellin 2013); Blanco y Negro (Selección de textos, Amazon, NY., 2015) y Monodia (Amazon, NY. 2016). Tiene en reparación, Canción tardía, libro inédito al cual pertenecen estos poemas. Es premio nacional Ciro Mendía (2004) y Casa Silva (2012) entre otros. Sus textos aparecen en distintas antologías del país y del exterior, con traducciones al inglés, portugués, francés, árabe y griego.

El amor que pide tus cenizas

Terminas de rodillas ante el amor
paralizado frente a él como un pequeño animal
al fondo del bosque incendiado

El amor que sabe de ti
sólo cuando ya no importa

El amor al que ofrendas tus huesos
como a un cielo vacío

El amor que pide tu ceniza
—a cambio de su luz.

Arden las pérdidas

Homenaje a Antonio Gamoneda

Qué excava la mirada en el vacío.
y enciende al otro lado un mundo

qué brillo restaura
a qué lejanía echa redes el deseo

Tras los párpados cerrados arden las pérdidas

giran rostros mientras los pasos van y vienen
sobre un borde

—de espanto.

El hermoso delirio

Dónde entonces la fiesta que no olvida
la noche del cuerpo

La promesa de la luz, el amor
que no supo durar hasta el alba

Dónde el abrazo cumplido
la boca al fin entregada

El hermoso delirio
la música abriéndonos
a un dulce morir

Dónde las manos
el trazo profundo de los dedos
queriendo asir el vuelo
—de la dicha.

Espejismo

No es el amor
lo que duele

Duele la vida que se perdió
abrazando su espejismo

El quiebre súbito
las astillas incrustadas
entre los ojos

que no se cerraron
a tiempo.

Insomnia

Por qué todavía
el eco vivo

El rasguño de un pequeño animal
en la noche aferrándose

al centro
de tu nada.

Lengua/je

Con todas las palabras
y sin ellas

El hambre y la sed
adelantando bocas

besos
mordeduras

La respiración apurada
del fuego

El deseo
que como es arriba es abajo

Ansiosamente y sin pausa

Mientras arde todo allá afuera
en el país de nunca

En el silencio cuajado de gritos
y signos

De vivos y muertos
en todas las lenguas

Y en mi propia lengua
con toda mi lengua

—te amo.

Medianoche

Por la casa a oscuras

avanzo acunando el deseo

Repaso con los dedos
cada objeto dormido
cada lenta superficie
como un ciego

Me dejo ir en la tiniebla
al ritmo de la sangre
que asciende

Caracol de agua dulce
lengua de la noche
que sube inexorable

hasta anidarse
en ti.

Lugar real

No hay ya lugar
ni ciudad
o espacios reales

—si no estás en ellos

Sólo tú
haces verdadero
y habitable para mí

—el mundo.

Hotel

Temprano mientras te vestías
evocaste tiempos mejores

Entonces
descolgué el espejo del baño
para que te vieras de cerca
al maquillarte

Sé que miraste como yo
cuando salíamos

el vino sin terminar
las sábanas revueltas

donde no hubo
jamás pudo haber
amor.

Fin de fiesta

De madrugada, después de la fiesta
estremecida aún

húmeda de sudor y semen
te despediste apresurada de vuelta al día

a la limpia apariencia de un mundo
donde todo finge corrección

Ya en la calle afrontaste el tráfico mañanero
la amargura en la boca

Y esa triste añoranza de ti misma
—extraviada en algún lugar de la noche.

  "Canto a las cosas sin memoria"

2 comentarios en “Diez poemas de «Canción tardía»

  1. Encuentro en cada poema un Dios humano en la figura de una mujer, en la bella frase » un caracol de agua dulce» quizas la caricia, pero el verdadero fondo del poema es el trafico de la ciudad, el ruido, la mundanidad en el mejor sentido de la palabra y la descripción agena del sentir propio o del dolor de una mujer en su eros, ese sinsabor que él como hombre alcanza a percibir en esta canción tardía, es la vestidura de todos lo poemas leidos acá. Ese es el asombro la unión del alma a la materia, sin importar si se hace de noche o de día, es decir una canción tardía. En todos los poemas sin mencionar hay una mujer o quizas diferentes mujeres. Que bello!!! Libro como todo aquello q sale de su pensar.

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