Capitán fantástico (cineforito)

«Mi hombre fantástico» es solo el rótulo con el que una mujer emancipada decidió llamar al hombre que ama

«Mi hombre fantástico» es solo el rótulo con el que una mujer emancipada decidió llamar al hombre que ama

05/05/2020
Por Elbert Coes
Cine

Siguiendo el modelo de Robert Mckee, muy familiar en términos de narrativa, y como verán —cada cual practica y se esmera en especializar aquello que cree saber—, concuerdo con que, lo dijo un compañero, Capitán Fantástico es sobre el viaje de la vida —fue Esteban Cruz, ahora recuerdo—, y eso es cierto: Matt Ross, el director, mantiene esta consigna muy presente.

Como el viaje psíquico, también desarrollado por Joseph Campbell, hay ciertas etapas, unas que sirven de ignición a otras y otras que son lecciones, y, claro está, otras que permiten estabilidad al héroe, para permanecer un tiempo y saborear el placer de vivir. Por fortuna, vivir no es como en las películas, pues todo pasaría muy rápido, o muy lento.

Ben y sus hijos Nai, Zaja, Vespyr, Kielyr y Bo

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Por ahí un personaje literario —propio— me dijo el otro día que cada «ciclo» dura más tiempo del que uno imagina; sigo sin comprender a qué se refiere con «ciclo»; supongo que evalúa El héroe de las mil caras. Podría ser; pues Job pasó bastante tiempo enfermo, y también, aunque esa parte del relato fue omitida, asumimos que tuvo un largo «ciclo» de sanidad.

He mencionado al héroe, cuya noción nos hemos esforzado por revertir —a propósito de la reciente pandemia, donde juzgamos la cultura pop americana por su ineptitud frente al covid-19—. Sin embargo, continuó hablando de Capitán fantástico, que es lo que acá nos atañe: el héroe, no tengo la respuesta, ¿sigue conservando las características homerianas, o bien, como dijo Jorman Lugo, otro compañero de tertulia, lúcido salserólogo, hay en este héroe o más bien en el filme, posiblemente en la psíque del director, una nostalgia por la cultura celta?

«Mi cara es mía, mis manos son mías, mi boca es mía, pero todo yo soy tuyo»

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Por momentos se siente la atmósfera del cine independiente europeo, es cierto, pero ver el rostro epopéyico de Mortensen, potencial Aquiles o Perseo, podría, en efecto, aterrizar las ilusiones del público. Gaita y rock unplogged, traveling y postura hippie, fotografía y memes al capital, elementos exoargumentales con los que la dirección expresa su crítica al mundo, postura ambivalente, de que los extremos, hippismo, mormonismo, taoismo, budismo —mi preferido (el trabajo se hace en medio de lo mundano)—, comunismo, capitalismo, son disfuncionales.

La libertad en medio del Sahara es inútil, por eso el silencio final y la aceptación de la muerte (la madre limpia pese a sus cinco días de fallecida), confluyen en una invitación a conciliar los mundos opuestos por trivialidades, cuando el placer  de estar aquí, aun dormidos, o ya despiertos, es vivir saboreando el presente sin desestimar el mañana.

Nota: Reseña elaborada a partir del cineforito vía WathsApp que se lleva a cabo entre amigos. Si usted desea ser parte del cineforito, escríbanos al 3059023203

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