Arenas del Otún

Los areneros del río San José atraviesan una difícil situación por culpa de la pandemia; podrían perder su única fuente de ingreso una vez terminada la cuarentena

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Los areneros del río San José atraviesan una difícil situación por culpa de la pandemia

04/27/2020
Por Laura Restrepo
Crónica

«Costumbre que se comunica, se transmite o se mantiene
de generación en generación»

Definición de Tradición según el Dictionary of World Literature

—¿Para usted qué es ser arenero?

—Ser un arenero es tener un trabajo donde uno es independiente y pues de ahí nos han levantado a nosotros porque es una tradición.

Cesar ha vivido toda su vida en el río, cuando se mete en él parece que su lugar fuera ese y no tierra firme. El agua es su hogar. Desde muy chiquito su padre Darío insistió en enseñarle a él, a su hermano y de vez en cuando también aparecían las hermanas aunque más para bañarse en calzones que para trabajar. Oficialmente, comenzó a trabajar cuando tenía nueve años, fue mejorando y pasó a sacar arena con el tío en el río San José del Otún, donde ya antes lo había hecho con el papá.

Darío Grisales, padre del entrevistado, zarandeando la arena. Río Otún

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«Antes de mi papá estaba mi abuelo y él hizo lo mismo, le enseñó a mi papá y a mis tíos a trabajar, todos quedaron con charquitos ahí en el río». «El río no era como lo conocemos, bajaba por otro lado y los que llegaron primero a sacar el material comenzaron a crear casitas de bahareque, o algo así como chozas con plástico y así». Los trabajaderos se formaban con el material que les tiraba el río y ellos comenzaron a poner rocas grandes y a ir separando el lugar dónde trabajar.

El material lo lleva el agua y se va quedando en esos muros que ellos construyen. La gente que trabaja en el río es una familia grande, todos se conocen; son primos, cuñados, primos lejanos, hermanos, en fin: familia. Con el pasar del tiempo los charcos siguen teniendo dueño, sin escrituras, sin papeles, la palabra es lo único realmente importante.

El mismo amor que tienen hacia el río, hacia su hogar, hace que ellos sean quienes precisamente cuiden de él, todos los lunes después de que muchas familias hagan sus paseos de rio el fin de semana, ellos llegan a recoger las basuras que irresponsablemente los visitantes dejan en los rincones del río y también se encargan de que la minería que se hace en el San José sea 100% artesanal para que esta no le haga daño al río. «Nuestras herramientas son una pala, una zaranda y tres cajones. Así se selecciona la arena, la gravilla y la piedra. Yo saco el material y mi compañero lo zarandea, así vamos seleccionando el material».

Cesar Augusto Grisales Zapata (entrevistado) a un lado, uno de sus sobrinos. Río Otún

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Retornemos al presente; Cesar nos cuenta que de él depende la familia que tiene con su señora, depende su mamá y que además también ayuda a sus hermanas. Nos comenta también que la mayoría de areneros no han recibido nada de la alcaldía, a todos les prometieron un mercado que solo les llegó a algunos, pero que fue un “kit alimenticio”, básicamente «Unas avenitas, unas cucas y un salchichón», pero a la asociación de areneros —hablaremos de ella más adelante— les llegó unos pollos que se repartieron para todos; la donación la hizo una empresa que trabaja por esos lados.

Como él decía es un trabajo independiente, tal vez informal, gente que vive del diario. Ellos manifiestan que su trabajo no representa un peligro en este estado de emergencia (pandemia de Coronavirus) debido a que solo trabajan dos personas juntas y los charcos tienen más de cinco metros de distancia entre sí; están dispuestos a cumplir los protocolos de seguridad, sin embargo, los policías del sector les dicen que no pueden trabajar porque la “empresa” debe darles un permiso, cuando ellos escuchan esto se preocupan por el hecho de que no tienen ese ente de control.

Río Otún

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Mientras están en este lío también comienzan a pensar en que por estos tiempos donde todo está hecho un caos cabe la posibilidad de que cuando ellos lleguen a trabajar, cuando todo esté en la normalidad, la CARDER haya tomado la decisión final de sacarlos del río para seguir con sus planes de construcción (entre ellos parques para los niños); y en tal situación los areneros quedarían a la deriva.

Ahora si es pertinente hablar de la asociación, su nombre es Asociación de areneros Río Otún, esta fue creada en el año 2004, nace con el fin de otorgarle a cada arenero un título oficial como minero, sin embargo, esto nunca sucedió pero ellos siguieron articulados a la Corporación Autónoma Regional de Risaralda para cuidar a su espacio, su río, su trabajo: para cuidar su historia.

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