Ando en silencio

Lo invitamos a leer estos poemas de Sebastián Jiménez, a través de una prosa que lo podría hacer suspirar de emoción y, por qué no, devolverle la fe en el amor

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«Sus piernas llevan y guardan un rincón del paraíso, allá yace la vida, los manjares más exquisitos que se pueden experimentar, allá el amor tiene su trono y la potestad de hacerse carne»

08/01/2020
Sebastián Jiménez
Poesía

¿Y qué le ves a ella?

 

Amigo, ella, tan simple para tus ojos y para los míos tan bella, es un mundo andante donde habita mi amor, tiene su propio cielo el cual adoro y ese infierno que siempre temo despertar.

Es tan sorprendente cuando la conoces, detrás de su ternura y dulzura que le hacen ver como débil, hay un alma fuerte, fundida en metales preciosos, que maravillan cuando te sumerges en su ser, es una fuerza que contagia y empuja, sus abrazos, caricias y besos, son ese refugio donde mi armadura destrozada por la lucha en este mundo se regenera, sus palabras llenas de amor, son ese fuego que alienta el mío a arder y no deja que se apague ante las tormentas de la vida. Si no fuera por ella, muchas de mis metas realizadas, quizás aún seguirían siendo sueños.

Su cuerpo me encanta, quizás ves todo normal, sin mucho que fascine tus sentidos, como una selva que poco provoca ingresar, al principio estaba inconforme, pero ella así se ama, no es ese jardín hermoso, que atrae inevitablemente y muchos desean al verlo, robar y llevarse una flor, un beso, una pizca de esa belleza; pero no están ahí cuando ese jardín necesita agua y depurar sus malezas.

En cambio, ella, es autosuficiente, tiene su propio manantial que incluso calma mi sed, sus flores no están a simple vista, pero también son terriblemente bellas, poseen esa virtud exótica de lo poco explorado que las hacen tan especial y único para mí.

Unas de las cosas más lindas que tiene su amor para mí, es que está conmigo sin necesitarme, es alguien consciente de que su amor es meritorio y de alguna forma tengo la suerte de disfrutarlo.

Recuerdo el día que unimos nuestras almas por primera vez, pocas veces mis sentidos colapsaron con el placer de esa forma, la sensación fue tan sublime, que en el fondo de mi creo una amnesia, la cual borró mis antiguos amores del inconsciente, en ese acto se robó parte de mis ojos, esa parte que miraba otras mujeres.

Ella logró despertar tanta pasión en mí, que con la más mínima insinuación se me erecta las ganas de hacerle el amor, estar con ella es como un baile sensual tantas veces bailado, con una milimétrica sincronización, donde todos los sentidos disfrutan envolviéndose en placer, bebiendo un amor embriagante que logra hacer alucinar.

Ella, amigo, es en el amor un manjar de dioses perdido en la tierra, camuflado en una mortal.

 

  Cosmos

 

Una mirada

Hace mucho no percibía una mirada así, de esas que provocan escapar y a la vez, adoras encontrar.

De esas donde hay una guarida tan inmensa como el mismo universo, donde al mirarla te pierdes en ella, ausentándote del mundo, con el riesgo de quedar allí, preso.

Y sientes como sus destellos de luz parecen encender un fuego en tu interior. Iluminándote, disipando las sombras que se pasean en nuestras tinieblas, descongelando emociones y sensaciones olvidadas, de esas que describen las más hermosas canciones.

El pulso cabalga ligero, impulsado por el corazón, como si quisiera alcanzar en esos ojos el amor. La tibia piel se pregunta, la de ella ¿cómo se siente?, ¿será que si unimos las dos una hoguera se enciende?

La esperanza se despierta al sentir un suspiro, un pequeño viento especial que sale del cuerpo, porque el corazón abrió una ventana, como si fuera un nuevo inicio, una nueva mañana.

Y todo eso… porque por una rendija de nuestro ser, se filtró el brillo de una especial mirada.

 

 

Ella es un sueño

 

Cuando despierto a su lado,
encuentro el sol en su mirada,
Nubes blancas en su sonrisa y en sus labios un mar de pasiones en que nado,
un mundo donde mi alma vive extasiada.
Entonces me digo, ella es un sueño.
Cuando acaricio con mis labios suavemente su piel,
Sedado de amor, cautivo de su aroma embriagante,
Como si su cuerpo fuera una eterna luna de miel,
El cual me otorga la fortuna de recorrerla diariamente,
y hacerla tan mía, a veces delirar pensando que de un ángel soy amante.
Entonces me digo, ella es un sueño.
Cuando mi alma mientras duermo la busca,
Para revivir la dicha de su existencia,
Haciendo que en todos los planos nuestro amor se establezca,
Y en todos vivamos una divina experiencia.
Entonces me digo, ella es un sueño.
Cuando la perfección parece tener cabida en su ser,
Como si Dios la hubiera creado sin errores, por error,
Haciéndome sentir a veces indigno de su amor tener y a la vez pavor a él perder,
Entonces confundido pienso que vivo un sueño de amor.
Y digo:
______¡Ella es un sueño!
Y entonces, en un abrazo silencioso me aferro a ella, como si me aferrara al mismo cielo.
Me pregunta sorprendida -que te pasa-
Yo suspiro y susurro en su oído:
«Te amo».
_______Y el más divino sueño me atrapa en el calor de sus brazos.

 

  Hasta que el agua de la noche pase

 

Ando en silencio

 

Ando en silencio por la senda del olvido
Cauteloso de no despertar ningún recuerdo
Buscando en su final el alivio
Ese que le devolverá a mi corazón su estado cuerdo.
Y así acabar con el ruido de tu nombre en mi silencio
Desvaneciendo para siempre de mis sueños tu imagen
Dándole fin al azote de tu desprecio
Para que ellos de otra esencia se contagien.
Liberarme de los traumas del pasado
Entregarme a las esperanzas del futuro
Un nuevo corazón a mi lado
O quizás, simplemente sólo, pero de mi felicidad seguro.
Ando en silencio para escuchar el susurro de la intuición.
La voz del alma que guía y libera, de lo que el mundo nos atrapa y desespera.
Devolviendo el color a la vida.

 

 

Ella

 

Ella no es la gran cosa a los ojos de muchos, pero en los míos parece tenerlo todo, no hay un punto exacto de ella como preferencia, todos tienen su gracia, su no sé qué mágico que cautiva.

Su belleza es tal, que les quita a mis ojos lo opaco, e iluminan mi inspiración, quizás sí hay algo exacto que hace tan especial su presencia, sin duda alguna es su esencia.

Es ella, la que le da ese toque especial a todo su ser, el pilar de tan bella mujer.

En su cabeza hay un cáliz con inteligencia y sabiduría, que sus pasos guían, y son los mejores aliados de su conciencia, son ellos quienes sostienen esa corona que no cualquiera logra ver, esa que tienen el poder para hacer de un mendigo a su lado un rey.

En sus ojos hay ternura y tenacidad, una dulzura llena de fortaleza, en sus labios corren feroces ríos de miel, donde muy pocos logran sumergirse entre sus olas, en sus manos hay caricias que traen el arte a la existencia y calor con el que impregna lo que toca con su amor.

En su voz la música pasea, la verdad se siente plena y la sensualidad la usa como ventana para asomarse desde el inconsciente.

En su cuello cuelgan los deseos de mis labios, una pista de aterrizaje, un camino que conduce al éxtasis.

En su cadera hay una pista de baile, donde la sensualidad, el placer, la seducción, el deseo; parte de su belleza, danzan con increíble destreza.

Sus piernas llevan y guardan un rincón del paraíso, allá yace la vida, los manjares más exquisitos que se pueden experimentar, allá el amor tiene su trono y la potestad de hacerse carne.

Sus pies guardan las huellas de su vida, esas que quiero experimentar, porque ella es de las mujeres que valen la pena enamorarse y enamorar.

Ella no es la gran cosa a los ojos de muchos, pero en los míos parece tenerlo todo.

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